viernes, 3 de febrero de 2012

CELEBRACIÓN DE LA LITURGIA DE LAS HORAS


Celebración del oficio divino es sobre todo la realizada por una asamblea litúrgica, legítimamente convocada y que actúa bajo la presidencia de un ministro ordenado, con la participación de otros ministros y con una ejecución orgánica y articulada, de forma que sea auténtica expresión sensible de la iglesia, comunidad de culto (OGLH 20).
La celebración más cualificada es la que se realiza con la participación plena y activa del pueblo bajo la presidencia del propio obispo, acompañado por los presbíteros y por los ministros. En ella está verdaderamente presente la iglesia de Cristo, una, santa, católica y apostólica (SC 41; OGLH 20; 254). Si el que preside la celebración fuese el papa, rodeado de muchos obispos, presbíteros y otros ministros con la participación numerosa y activa del pueblo, brillaría todavía con más claridad el signo de la iglesia universal; pero, obviamente, esto no puede suceder más que de tarde en tarde, mientras que en las iglesias locales podría ser diaria o poco menos la asamblea presidida por el obispo o por un representante suyo con la intervención activa del clero y del pueblo, aunque limitado a grupos restringidos.

jueves, 2 de febrero de 2012

SILENCIO - LOS DIVERSOS COMPONENTES DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

En toda asamblea, incluso la más numerosa y compacta, el orante individual sigue siendo el soporte indispensable de toda la acción; el actor concreto, vivo, consciente; el beneficiario más directo e inmediato. Los valores de la celebración no se pueden realizar sin la aportación del individuo. De ahí la necesidad de que todo componente de la comunidad personalice al máximo todo lo que realiza haciendo concordar, cuando ora, la mente con la voz, y cuando obra, el corazón con lo que realiza (OGLH 19).
El silencio, llamado "sagrado" por el concilio (SC 30), es un espacio sumamente precioso para la interiorización contemplativa. Los momentos de silencio quieren favorecer mayormente la resonancia del Espíritu Santo en los corazones y promover una más estrecha unión interior con la palabra de Dios y la voz pública de la iglesia (OGLH 202).

CULTO E LITURGIA NEL NUOVO TESTAMENTO

Dal momento che la divina pedagogia ha impiegato tutta una «storia» per dare all'uomo, in Cristo, la pienezza del culto divino, per conoscere la vera natura di questo culto sarà necessario ripercorrere le tappe che hanno condotto da ciò che era “copia e ombra delle realtà celesti” (cf Eb 8,5; 9,23) a ciò che è “pienezza del culto divino».
Mentre il culto della prima alleanza si era materializzato attorno all’offerta di vittime esteriori (“senza spirito”, a-logos), Gesù viene per ripristinare il vero culto, l’unico richiesto da Dio al momento dell’alleanza e costantemente richiamato dai Profeti: se ascolterete, se osserverete la mia parola… Io sarò per voi il Signore Dio vostro, voi sarete per me il popolo mio (cf Es 19, 5-6).

USO DEL ROQUETE O DEL ALBA


Es recomendable que los ministros que participan de las celebraciones lo hagan con roquete o alba. El roquete (a veces llamado sobrepelliz) es la vestidura corta y blanca que se usa sobre la sotana, que puede ser negra o de otro color. No puede usarse el roquete sin la sotana, ni ponerse sobre el alba. Si se usa el alba no es necesario el uso del roquete. El roquete comenzó a usarse algún tiempo después que el alba y en muchos lugares es la vestidura que deben usar los laicos. La sotana para la celebración la pueden usar los monaguillos, seminaristas, diáconos y sacerdotes (presbíteros u obispos).

El alba y el roquete siempre son blancos porque recuerdan la vestidura blanca que recibimos el día de nuestro bautismo. Cada vez que te pones el alba o el roquete para servir a la Misa, debes recordar la oración que pronunció el sacerdote el día de tu Bautismo: “Que esta vestidura blanca sea para ustedes el símbolo de su nueva dignidad de cristiano. Con la ayuda de los consejos y ejemplos de sus familiares, consérvenla sin mancha hasta la vida eterna”.

miércoles, 1 de febrero de 2012

INVOCACIONES, INTERCESIONES Y ORACIONES - LOS DIVERSOS COMPONENTES DE LA LITURGIA DE LAS HORAS


El conjunto de estas fórmulas de laudes y vísperas se ha juzgado justamente como la parte verdadera y totalmente nueva de la LH. Se trata de unos docientos formularios distribuidos en los diferentes tiempos litúrgicos, en las fiestas y en el ciclo del salterio. Estos textos se han programado para ofrecer un momento rico y muy variado a la oración petitoria. Sin embargo, para que no constituya un duplicado del género del que se usa en la misa, se ha escogido una forma literaria y un estilo diverso en cuanto que, salvo en la introducción, son enteramente palabras dirigidas a Dios, admiten una respuesta variable y se pueden ejecutar con modalidades diferentes. Además, no tienen la conclusión sacerdotal, porque se cierran con el padrenuestro y la oración.

NATURA DELLA SACRA LITURGIA

Nell’esporre i principi generali per la riforma e l’incremento della Liturgia, la Costituzione liturgica Sacrosanctum concilium si preoccupa anzitutto di specificare la natura e l’importanza che ha la Liturgia nella vita della Chiesa.
Natura e importanza specificate non con una definizione o con una serie di norme rubricali da osservare, ma inserendo la Liturgia nella visione che più propriamente le conviene: la storia della salvezza.

martes, 31 de enero de 2012

HIMNOS - LOS DIVERSOS COMPONENTES DE LA LITURGIA DE LAS HORAS

En relación con la composición de los salmos y de los cánticos bíblicos, también el himno representa una creación lírica destinada a la alabanza divina y al canto. Sin embargo, a diferencia de los primeros, expresa con cierta libertad el genio cultural y el gusto, entendido en sentido justo, de la generación presente y de la asamblea celebrante.
Es, por tanto, uno de los elementos poéticos de la LH que, lejos de ser intangible e inmutable, puede abrirse a las legítimas formas expresivas del tiempo que se vive. El himno tiene también la finalidad de conferir una mayor explicitación y una concreción más fuerte al motivo dominante de la hora litúrgica, de la fiesta o del tiempo celebrativo anual (OGLH 173). En la edición latina se encuentra un cuerpo de himnos notables por su arte y contenido, aunque esto no se da en todos los casos. Generalmente, los antiguos aparecen con el ropaje literario precedente a los retoques o refundiciones ordenados por Urbano VIII (1623-1644). El despojo excesivo del ropaje literario humanístico urbaniano lo han considerado muchos como un empobrecimiento estético, extraño a las verdaderas miras del Vat. II (cf SC 93).