La alianza de la iglesia con el poder secular y el
creciente proselitismo plantean problemas cuantitativos y cualitativos, para
cuya solución se pasó de la domus ecclesiae a la experimentación de
salas tomadas de la basílica forense o de los ambientes representativos del palacio
imperial. La inicial indiferencia frente a la fijeza del lugar y sus signos
simbólicos se transforma, por parte de la autoridad eclesiástica, en una
exaltada aspiración a erigir edificios como testimonio de la presencia de
Cristo en la tierra, como señales de una pedagogía religiosa orientada a conquistar
los nuevos pueblos con los que la cristiandad entra en contacto después de la
caída del imperio romano.
La Igleisa necesita de santos, lo sabemos, y ella necesita también de artistas hábiles y capaces; los unos y los otros, santos y artistas, son testimonio del espíritu que vive en Cristo (Pablo VI Carta a los miembros de la Comisión Diocesana de Arte Sacra. 4 de junio de 1967).
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lunes, 5 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
DEL MEDIEVO AL RENACIMIENTO – ARQUITECTURA SACRA
Con su hegemonía en la producción arquitectónica y con
su carga de símbolos generalmente reconocibles, el modelo arquitectónico longitudinal-procesional
constituye una garantía para la transmisión de una espiritualidad que sólo en
casos excepcionales es expresión de la liturgia comunitaria.
La participación en la liturgia romana permanece viva
todavía hasta el comienzo de la edad media; pero ya a partir del s. vil se
multiplican las oraciones privadas, se reduce la comunión sacramental, aumentan
las prácticas de piedad ascético-morales con las nacientes devociones a la
Madre de Dios, a los santos y sucesivamente a la Santísima Trinidad.
sábado, 3 de marzo de 2012
DEL CONCILIO DE TRENTO AL BARROCO – ARQUITECTURA SACRA
Superada la crisis de la reforma protestante, afronta
la iglesia un nuevo problema: la instauración de su necesaria presencia allí
donde poder recobrar la adhesióndel pueblo a la religión católica mediante la
predicación, cosa que se logrará sobre todo gracias a la utilización de la
retórica y de la emotividad introducidas en todoslos medios pedagógicos
aplicados, entre los que ocuparía el primer lugar la arquitectura. Así es como la
arquitectura barroca renuncia al estudio de las estructuras céntricas, de
carácter matemático-proporcional, comprometiéndose en cambio al desarrollo de
nuevos modelos a través de complicadas geometrías agregativas, utilizadas no
por los significados cosmológicos en ellas implicados, sino prevalentemente por
la voluntad de obtener efectos emocionales. En todo caso — piénsese en Borromini— se llega también a un alto
testimonio de la conflictividad existente en el artista y en el mundo
contemporáneo; como norma, sin embargo, se mueve en la búsqueda de efectos
deseados, aunque no por ello necesariamente sentidos.
De E. Abruzzini
Nuevo Diccionario de Liturgia – Ediciones Paulinas
viernes, 2 de marzo de 2012
EL SIGNO DEL TESTIMONIO
El edificio-iglesia, aun sin la presencia física de
los fieles, está lleno del Espíritu de Cristo, el Espíritu que guía y ayuda a testimoniar
la esperanza y el gozo anunciados al mundo. El edificio iglesia es un continuo
interrogante para quien recorre las calles de un barrio, es una invitación a la
participación, es el lugar donde la comunidad aprende, a la luz de la palabra de
Dios, a vivir la comunión y a rechazar las rivalidades, la indiferencia y el
individualismo de la sociedad. Es un signo pedagógico, un instrumento de
conocimiento del mensaje. En la Jerusalén mesiánica, descrita en el Apocalipsis
de san Juan, leemos: "...la ciudad está rodeada por un muro grande y alto con
doce puertas..., al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al mediodía
tres puertas, al occidente tres puertas..." (Ap 21,12-13). Es una ciudad abierta
a todos, si bien es el bautismo el único título de pertenencia a la misma.
De E. Abruzzini
Nuevo Diccionario de Liturgia – Ediciones Paulinas
jueves, 1 de marzo de 2012
EL ESPACIO ARQUITECTÓNICO PARA LA ASAMBLEA LITÚRGICA
Iglesia, compuesta de personas, no es ante todo una estructura, sino
fundamentalmente comunión, comunidad. Hacer posible la participación significa,
en primer lugar, eliminar los obstáculos que pudieran impedir la libre acción
de la comunidad: ésta debe poderse ver, sentir, cantar juntos.
La liturgia es acción que debe hacerse posible. La
distinción o diferencia ministerial impone aquí la necesidad de distinguir el
área presbiterial y la del aula, que no es, sin embargo, una separación: la presidencia
de la asamblea lo es para nosotros y con nosotros. Dentro del aula tienen su
lugar específico los centros ministeriales para la eucaristía, para la
iniciación cristiana, para la reconciliación y el lugar de la presencia
eucarística. La copresencia de todos ellos, por otra parte significativa,
impone una articulación que, según los diversos momentos de la celebración,
llegue a establecer el centro de referencia como polo privilegiado. La luz, la forma,
el espacio arquitectónico; todo debe dar una respuesta adecuada.
ORIENTACIONES PARA LA PRAXIS – ARQUITECTURA SACRA
El problema de una interpretación crítica y bien orientada
de las obras de arquitectura religiosa, realizadas o sin realizar, se nos
plantea desde la exigencia misma de encontrar posturas comunes que, dentro de
situaciones diversas, puedan llevar a reconstruir no ya una imagen formal
única, sino una modalidad de la unidad de la iglesia visible.
UNIDAD EN LA DIVERSIDAD.
No conviene, pues, sugerir un único modelo de iglesia
(edificio arquitectónico) como signo de la unidad de los cristianos,
confundiendo así la unidad en espíritu y verdad con la uniformidad de
las tipologías y de la forma arquitectónica. La arquitectura se expresará como
servicio a la iglesia sólo cuando se transforme en edilicia eclesial en
el sentido ya varias veces invocado. Las invariables que vamos a señalar
se traen como orientación para una definición siempre local del edificio sagrado,
por lo que deben interpretarse dentro de unos contextos urbanos bien
determinados.
miércoles, 29 de febrero de 2012
LA "DOMUS ECCLESIAE"
La domus ecclesiae indicaba un conjunto de
locales diversos para los servicios de la comunidad, que
comprendían, en el corazón mismo de la domus, la sala para
la celebración de la liturgia. Si se adopta nuevamente esta expresión, no
es por una manía arqueologizante o de retorno a los orígenes, sino por
descubrir explícitos en ella, dentro de su dinámica de organización, los tres
grandes aspectos de la iglesia: el profético, el litúrgico y el caritativo.
Evidentemente, ha de ser la pastoral la que indique, con participación de la comunidad,
la exigencia, la dimensión, la utilidad y el radio de influencia de tales
estructuras. El edificio-iglesia, por consiguiente, está pensado como una
pequeña ciudad dentro de la ciudad, como una realización de la Jerusalén
terrena, anticipación de la nueva Jerusalén.
De E. Abruzzini
Nuevo Diccionario de Liturgia – Ediciones Paulinas
lunes, 27 de febrero de 2012
CEMENTERIO - CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO
Donde sea posible, la Iglesia debe
tener cementerios propios, o al menos un espacio en los cementerios civiles
bendecido debidamente, destinado a la sepultura de los fieles. Si esto no es
posible, ha de bendecirse individualmente cada sepultura.
Las parroquias y los institutos
religiosos pueden tener cementerio propio. También otras personas jurídicas o
familias pueden tener su propio cementerio o panteón, que se bendecirá a juicio
del Ordinario del lugar.
No deben enterrarse cadáveres en las
iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia
iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso «eméritos».
Deben establecerse por el derecho
particular las normas oportunas sobre el funcionamiento de los cementerios,
especialmente para proteger y resaltar su carácter sagrado.
CDC (1240-1243)
EL SIGNO EN LA CIUDAD
En el indiferenciado y caótico tejido del actual
contexto urbano sería fundamental hallar un lugar más reconocible donde pudiera
el espíritu humano encontrarse con Cristo en la liturgia. Tal lugar habrá de
ser un espacio urbano destinado al encuentro con el Señor y en el que se
agrupen los seres humanos en torno a la única mesa y la única palabra; habrá de
ser sobre todo reconocible como lugar santo; no sólo por el hecho de celebrarse
en él el santo sacrificio, sino también en virtud de la santidad de quienes
allí se congregan. Deberá ser un espacio acogedor y accesible, donde
pueda el hombre encontrarse consigo mismo y encontrar al Otro en una dimensión de
diálogo, de amistad y de oración y que estimule, por otra parte, la realización
de la solidaridad humana.
domingo, 26 de febrero de 2012
LA RELACIÓN COMITENTE-ARQUITECTO ARTISTA
Se hace necesaria una consiguiente especificación.
Entre las dos posturas extremas: dejar al técnico artista toda decisión o
predeterminar por parte de las comisiones eclesiásticas competentes los modelos
unívocos, se ve la conveniencia de reconsiderar juntos, comunidad local
y artistas —como momento de madurez de la comunidad y de concienciación del
artista—, la doctrina teológica sobre la iglesia; con lo que se consigue la
individuación no de espacios ni de formas, sino de contenidos, de significados de
las presencias y de las específicas exigencias locales que puedan
constituir la base del programa edilicio a cuya realización concurren de
igual manera la intuición, la creatividad, la sensibilidad del artista —correlativas
a los vínculos internos y externos del programa mismo— dentro de un proceso
unitario formativo de la obra. La comunidad local, las comisiones diocesanas y
la central sobre el arte sacro podrán después comprobar, dentro de esa correcta
relación, la pertinencia y la calidad de la respuesta artística.
sábado, 25 de febrero de 2012
LOS ALTARES
El altar, o mesa sobre la que se
celebra el Sacrificio eucarístico, se llama fijo si se construye formando una
sola pieza con el suelo, de manera que no pueda moverse; y móvil, si puede
trasladarse de lugar. Conviene que en todas las iglesias haya un altar fijo; y
en los demás lugares destinados a celebraciones sagradas, el altar puede ser
fijo o móvil.
Según la práctica tradicional de la
Iglesia, la mesa del altar fijo ha de ser de piedra, y además de un solo bloque
de piedra natural; sin embargo, a juicio de la Conferencia Episcopal, puede
emplearse otra materia digna y sólida; las columnas o la base pueden ser de
cualquier material. El altar móvil puede ser de cualquier materia sólida, que
esté en consonancia con el uso litúrgico.
FUNCIONALIDAD LITÚRGICA - EN LOS NUEVOS EDIFICIOS
La atención del lector se centrará ahora en la
relación que se establece entre espacio arquitectónico y acción litúrgica.
Precisemos inmediatamente cómo la primera aportación concreta de la
arquitectura puede y debe ser el eliminar el mayor número de obstáculos
técnicos y de formas que dificulten un armónico desarrollo de los ritos, desde
las celebraciones litúrgicas y paralitúrgicas hasta las formas de piedad
privada y comunitaria.
viernes, 24 de febrero de 2012
FUNCIONALIDAD LITÚRGICA - EN LOS EDIFICIOS HISTÓRICOS
Es necesario antes advertir que las tipologías
históricas, con su carga de significados y de experiencias estratificadas, son
aceptables por lo que tienen de expresión de una andadura de fe y una cultura que
se aplicaron según modalidades propias, sí bien reavivándolas hoy a la luz de
las aportaciones litúrgicas conciliares; en efecto, y con frecuencia, el uso de
tales tipologías, unidas a las características artísticas e históricas del
monumento —no sólo ineliminables, sino dignas también de conservarse
celosamente—, puede aparecer como impedimento frente a la celebración de una
liturgia renovada.
Los límites objetivos que, caso por caso, señalan las
valoraciones histérico-artísticas no siempre permitirán alcanzar óptimas
soluciones.
jueves, 23 de febrero de 2012
PRINCIPIOS BÍBLICO-LITÚRGICOS DE UNA ARQUITECTURA SAGRADA
La constitución sobre la sagrada liturgia del Vat. II (SC
122-129), es la relación fundamental sobre una arquitectura que aspire a
encarnar en sus formas el carácter comunitario de las celebraciones: se
explícita allí por parte de la iglesia su voluntad de aceptar la colaboración
del arte contemporáneo, concretando entre otras cosas, para los nuevos edificios
sagrados, dos objetivos principales: la funcionalidad en orden a la
celebración litúrgica y la participación activa de los fieles en la
misma liturgia. Este último objetivo, por no estar configurado por simbolismos
exteriores, es de fácil aceptación por
parte del arquitecto, mientras que la funcionalidad con miras a una acción,
como signo que es de la nueva alianza entre Dios y los hombres, exige conocer
la verdadera esencia, el significado teológico de las acciones litúrgicas, del culto
divino y, sobre todo, de la celebración eucarística, de los sacramentos de
iniciación y de la liturgia de las Horas (SC 5-20).
miércoles, 22 de febrero de 2012
LOS SANTUARIOS
Con el nombre de santuario se
designa una iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de
piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con aprobación del Ordinario
del lugar.
Se requiere la aprobación de la
Conferencia Episcopal para que un santuario pueda llamarse nacional; y la
aprobación de la Santa Sede, para que se le denomine internacional.
DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL AL VAT. II. – ARQUITECTURA SACRA
Es un período complejo, de situaciones ampliamente contradictorias
y, al mismo tiempo, rico en nuevos fermentos: industrialización, desarrollo de
la técnica y de las ciencias naturales, junto al indiferentismo,
anticlericalismo, liberalismo, democracia, socialismo utópico y socialismo marxista,
ateísmo, materialismo.
La participación en la celebración litúrgica, reducida
a una obligatoria presencia pasiva, llega en gran parte a traspasarse al
ejercicio de prácticas lato sensu religiosas, que parcializan el
misterio de la salvación, a pesar del testimonio contrario de grandes santos.
Dentro de tales dificultades va, sin embargo,
madurando un nuevo interés por la liturgia, y a finales del s. XIX asistimos a
un florecimiento de estudios teológicos. Por otro lado, las iniciativas y las
medidas restrictivas de la jerarquía tratan de defender y hasta de reforzar las
murallas del ghetto católico con miras a una reconquista cristiana
de la sociedad moderna; pretenden guiar y limitar la investigación artística,
prefiriendo en el campo arquitectónico, explícita o indirectamente, el período
gótico y el barroco.
martes, 21 de febrero de 2012
LOS ORATORIOS Y CAPILLAS PRIVADAS
Con el nombre de oratorio se designa
un lugar destinado al culto divino con licencia del Ordinario, en beneficio de
una comunidad o grupo de fieles que acuden allí, al cual también pueden tener
acceso otros fieles, con el consentimiento del Superior competente.
El Ordinario no debe conceder la
licencia requerida para establecer un oratorio, antes de visitar personalmente
o por medio de otro el lugar destinado a oratorio y de considerarlo dignamente
instalado. Una vez concedida la licencia, el oratorio no puede destinarse a
usos profanos sin autorización del mismo Ordinario.
En los oratorios legítimamente
constituidos pueden realizarse todas las celebraciones sagradas, a no ser las
exceptuadas por el derecho, por prescripción del Ordinario del lugar, o que lo
impidan las normas litúrgicas.
sábado, 18 de febrero de 2012
EL PERIODO POSAPOSTÓLICO – ARQUITECTURA SACRA
Durante casi trescientos años no se formula ninguna
definición tipológico- espacial del edificio iglesia; pero se utilizan
múltiples estructuras públicas, nacidas con fines diferentes de los cultuales y
acomodadas a las nuevas exigencias. La falta de un modelo y de un signo
unívoco, aun dependiendo también de la necesidad de rehuir una fácil individuación
con motivo de las constantes persecuciones, revela una fuerza tan profunda del
nuevo término cristiano, que éste construye ahora la nueva modalidad más
sobre motivaciones que sobre un vistoso signo exterior como, por el contrario,
tendrá lugar después de Constantino.
De E. Abruzzini
Nuevo Diccionario de Liturgia – Ediciones Paulinas
viernes, 17 de febrero de 2012
ARQUITECTURA Y LITURGIA
La legitimación de la proximidad temática entre
arquitectura y liturgia, más que resultado de una lectura analítica de cada
obra, nace de una clara unitariedad en el conjunto del producto arquitectónico:
se debe superar, efectivamente, toda simplificación con tendencia a colocar el
modelo arquitectónico en un marco de mecánica dependencia de los cánones
explícitos de la liturgia.
LAS IGLESIAS
Por iglesia se entiende un edificio
sagrado destinado al culto divino, al que los fieles tienen derecho a entrar
para la celebración, sobre todo pública, del culto divino.
No puede edificarse una iglesia sin
el consentimiento expreso del Obispo diocesano, dado por escrito. El Obispo
diocesano no debe dar el consentimiento a no ser que, oído el consejo
presbiteral y los rectores de las iglesias vecinas, juzgue que la nueva iglesia
puede servir para el bien de las almas y que no faltarán los medios necesarios
para edificarla y para sostener en ella el culto divino. También los institutos
religiosos deben obtener licencia del Obispo diocesano, antes de edificar una
iglesia en un lugar fijo y determinado, aun cuando ya tuvieran su
consentimiento para establecer una nueva casa en la diócesis o ciudad.
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