"Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María, Madre y modelo de la Iglesia" [1]. Estas palabras del venerable Juan PabloII constituyen un marco adecuado y nos introducen en el tema que trataremos de desarrollar brevemente en este artículo: El encuentro del sacerdote con María en la celebración eucarística.
La Igleisa necesita de santos, lo sabemos, y ella necesita también de artistas hábiles y capaces; los unos y los otros, santos y artistas, son testimonio del espíritu que vive en Cristo (Pablo VI Carta a los miembros de la Comisión Diocesana de Arte Sacra. 4 de junio de 1967).
lunes, 20 de junio de 2011
El sacerdote en la “Praeparatio” y en la Acción de Gracias de la Santa Misa
1. La oración íntima y personal de Jesús
Para el sacerdote, dar fruto en la vida y en el ministerio depende de la unión con Dios, unión que está en la base también del hecho de que los fieles se dirijan a él para que rece por ellos. Jesucristo confió a aquellos que le seguían más de cerca una palabra que aclara el sentido de todo el bien que habrían hecho: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, no podéis hacer nada” (Jn 15,5). El mismo Señor Jesús, en el contexto de los muchos milagros realizados por él, estableció un tiempo para estar solo, para dedicar a la oración a su Padre celestial. Para Jesús, la oración oficial de la liturgia era soportada por una vida interior, en la cual la reserva apoyaba esa intimidad que nutre la oración personal. Las dimensiones eclesial y comunitaria se refuerzan por una relación personal similar con Dios, que cada fiel espera poder profundizar.
CANTORAL LITURGICO
Se pone a disposicion de los miembros de esta red, la Tercera Edicion (revision 1994) del Cantoral Liturgico Nacional de España. En las ediciones mas nuevas, no encontraremos algunos cantos que si se encuentran aqui, debido a la dinamica actualizacion de los textos y exhaustivas revisiones que en esta obra se realizan.
LAS SIETE VELAS SOBRE EL ALTAR
Cuando preside el obispo la Eucaristía, se colocan bien sobre el altar o cerca del mismo siete velas o candeleros.
La OGMR (Ordenación General del Misal Romano), en su nº 117 que trata sobre el uso de las velas dice así:"Cúbrase el altar al menos con un mantel de color blanco. Sobre el altar, o cerca de él, colóquese en todas las celebraciones por lo menos dos candeleros, o también cuatro o seis, especialmente si se trata de una Misa dominical o festiva de precepto y, si celebra el Obispo diocesano, siete, con sus velas encendidas".
LOS CANTOS DEL ORDINARIO DE LA MISA -EL AGNUS DEI
“Cordero de dios que quitas el pecado del mundo” inspirado en las palabras del Bautista al saludar al redentor, y con acentos de gloria y alabanza tomados del Apocalipsis.
Al principio fue un canto litánico que se repetía mientras durase el rito al que acompañaba.
En el siglo XI se limitó a tres el número de invocaciones.
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