martes, 21 de diciembre de 2010

EL CONCILIO VATICANO II SOBRE EL ARTE


El Concilio Vaticano II en su constitución sobre la Sagrada Liturgia dice que el arte que se emplee en todo lo relacionado con la liturgia debe orientar santamente a los hombres hacia Dios y debe estar de acuerdo con la fe, la piedad y las leyes religiosas tradicionales (cf. Sacrosanctum Concilium, n. 122).

Por tanto, tiene que ser un arte digno y reverente. Se debe buscar más una noble belleza que la mera suntuosidad (cf. Sacrosanctum Concilium, n. 124). Esto se ha de aplicar también a las vestiduras y ornamentación sagrada. Hay que excluir, por lo mismo, aquellas obras artísticas que repugnen a la fe, a las costumbres y a la piedad cristiana, y ofendan el sentido auténticamente religioso, ya sea por la depravación de las formas, ya sea por la insuficiencia, la mediocridad o la falsedad del arte (cf. Sacrosanctum Concilium, n. 124).

¿QUÉ QUIERE DECIR EL ARTE SAGRADO?

Aquí habría que decir mucho sobre el valor de las imágenes, que los protestantes tanto nos echan en cara, diciéndonos que nosotros, los cristianos, adoramos las imágenes.

Nosotros les respondemos así: “Las imágenes de Cristo, de la Virgen, Madre de Dios, y las de otros santos, hay que tenerlas y guardarlas sobre todo en los templos y tributarles la veneración y el honor debidos. No es que se crea que en ellas hay algo de divino..., sino que el honor que se les tributa se refiere a los modelos originales por ellos representados. Por tanto, a través de las imágenes que besamos y ante las cuales, descubrimos nuestra cabeza y nos postramos, adoramos a Cristo y veneramos a los santos cuya semejanza ellas evocan”(Concilio de Trento, Ses. XXV).

IL SACERDOTE NELLA LITURGIA DELLA PAROLA DELLA MESSA

Oggetto di questo articolo non è la Liturgia della Parola considerata in se stessa, sulla quale si dovrebbe pertanto offrire una panoramica storica, teologica e disciplinare. In continuità con la serie dei precedenti articoli di questa rubrica, ci interessiamo invece al ruolo del sacerdote nella Liturgia della Parola della Messa, tenendo presenti tanto la forma ordinaria (o di Paolo VI) quanto quella straordinaria (o di san Pio V) del Rito Romano[1].

¿CÓMO PROYECTAR IGLESIAS DESPUÉS DEL CONCILIO?

Para comprender el alcance y profundidad de la renovación que pide la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II, Sacrosanctum  Concilium, en relación con los edificios sacros, es preciso afrontar cinco puntos vitales: la Celebración Eucarística es ante todo Cristocéntrica; la participación activa de los fieles es el objetivo que debe considerar como prioritario; la Eucaristía es fuente y culmen de la vida de la Iglesia; los edificios deben distinguirse por su noble belleza; el edificio debe favorecer en todo la acción litúrgica.

FUENTES DEL ARTE SACRO

La Iglesia jamás ha tenido como propio un particular estilo artístico, ha admitido las formas artísticas de cada época. Esto lo expresa explícitamente la Sacrosanctum Concilium. La Iglesia está abierta a las expresiones artísticas del presente, de todos los pueblos y países, siempre que sirva a las exigencias propias de la acción litúrgica. La iglesia aspira que los artistas contemporáneos sepan dar vida a nuevas obras de arte, con el lenguaje propio de nuestro tiempo, favoreciendo a los fieles el contacto con Dios.
El arte sacro para ser un instrumento que eleve la mente y el corazón a Dios, no puede mantenerse ajeno a la revelación, porque la revelación cristiana determina cuáles son los contenidos, y la forma de expresar los contenidos, del arte sacro.

ARQUITECTURA DEL CUERPO MÍSTICO



En el año 1998 aparece en el mercado un libro titulado Architecture in comunione del arquitecto estadounidense J. Schloeder, cuya actividad profesional está fundamentalmente enfocada a la construcción de edificios religiosos.

APLICACIONES DE LA VERBUM DOMINI A LA ARQUITECTURA SACRA.

En la reciente Exhortación Apostólica Post-sinodal Verbum Domini, el Santo Padre Benedicto XVI, ofrece algunas indicaciones prácticas en relación a la Arquitectura sacra y la liturgia. En este documento se habla de la iglesia como un lugar que debe favorecer la “proclamación de la palabra, la meditación y la celebración eucarística” (VD. 68).

Pide se presente una especial atención a la acústica del edificio. Esta supone el uso de todos los medios modernos posibles, para la amplificación del sonido, de modo que pueda escucharse a los ministros con facilidad y claridad.