La Igleisa necesita de santos, lo sabemos, y ella necesita también de artistas hábiles y capaces; los unos y los otros, santos y artistas, son testimonio del espíritu que vive en Cristo (Pablo VI Carta a los miembros de la Comisión Diocesana de Arte Sacra. 4 de junio de 1967).
jueves, 10 de mayo de 2012
miércoles, 9 de mayo de 2012
LOS DIÁCONOS Y LA LITURGIA
Los diáconos, «que reciben la
imposición de manos no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio»,
hombres de buena fama, deben actuar de tal manera, con la ayuda de Dios, que
sean conocidos como verdaderos discípulos de aquel «que no ha venido a ser
servido sino a servir» y estuvo en medio de sus discípulos «como el que sirve».
Y fortalecidos con el don del mismo Espíritu Santo, por la imposición de las
manos, sirven al pueblo de Dios en comunión con el Obispo y su presbiterio. Por
tanto, tengan al Obispo como padre, y a él y a los presbíteros, préstenles
ayuda «en el ministerio de la palabra, del altar y de la caridad».
martes, 8 de mayo de 2012
CONVEGNO LITURGICO PASTORALE SULL'OMILIA
Per i sacerdoti, i diaconi e i religiosi, l'Ufficio
Liturgico della Diocesi, in collaborazione con l'Ufficio Liturgico CEI ha
organizzato un convegno liturgico pastorale sull'omelia, che si svolgerà al
Seminario Romano dal 3 al 5 luglio 2012. Per maggiori informazioni cliccare qui.
LOS PRESBÍTEROS Y LA LITURGIA

Los presbíteros, como
colaboradores fieles, diligentes y necesarios, del orden Episcopal, llamados
para servir al Pueblo de Dios, constituyen un único presbiterio con su Obispo,
aunque dedicados a diversas funciones. En cada una de las congregaciones
locales de fieles representan al Obispo, con el que están confiada y
animosamente unidos, y toman sobre sí una parte de la carga y solicitud
pastoral y la ejercen en el diario trabajo. Y, por esta participación en el
sacerdocio y en la misión, los presbíteros reconozcan verdaderamente al Obispo
como a padre suyo y obedézcanle reverentemente. Además, preocupados
siempre por el bien de los hijos de Dios, procuren cooperar en el trabajo
pastoral de toda la diócesis e incluso de toda la Iglesia.
lunes, 7 de mayo de 2012
EL OBISPO DIOCESANO, GRAN SACERDOTE DE SU GREY
El Obispo diocesano, primer
administrador de los misterios de Dios en la Iglesia particular que le ha sido
encomendada, es el moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica.
Pues el Obispo, por estar revestido de la plenitud del sacramento del Orden, es
"el administrador de la gracia del supremo sacerdocio", sobre todo en
la Eucaristía, que él mismo celebra o procura que sea celebrada, y mediante la
cual la Iglesia vive y crece continuamente.
La principal manifestación de
la Iglesia tiene lugar cada vez que se celebra la Misa, especialmente en la
iglesia catedral, con la participación plena y activa de todo el pueblo santo
de Dios, [...] en una misma oración, junto al único altar, donde preside el
Obispo rodeado por su presbiterio, los diáconos y ministros. Además, toda
legítima celebración de la Eucaristía es dirigida por el Obispo, a quien ha
sido confiado el oficio de ofrecer a la Divina Majestad el culto de la religión
cristiana y de reglamentarlo en conformidad con los preceptos del Señor y las
leyes de la Iglesia, precisadas más concretamente para su diócesis según su criterio.
domingo, 6 de mayo de 2012
LA LITURGIA Y LA CONFERENCIA DE OBISPOS
Esto vale también para las
comisiones de la misma materia, que, vivamente deseadas por el Concilio, son
instituidas por la Conferencia de Obispos y de la cual es necesario que sean
miembros los Obispos, distinguiéndose con claridad de los ayudantes peritos.
Cuando el número de los miembros de la Conferencia de Obispos no sea suficiente
para que se elijan de entre ellos, sin dificultad, y se instituya la comisión
litúrgica, nómbrese un consejo o grupo de expertos que, en cuanto sea posible y
siempre bajo la presidencia de un Obispo, desempeñen estas tareas; evitando, sin
embargo, el nombre de comisión litúrgica.
sábado, 5 de mayo de 2012
LA ORDENACIÓN DE LA SAGRADA LITURGIA
La ordenación de la sagrada
Liturgia es de la competencia exclusiva de la autoridad eclesiástica; ésta
reside en la Sede Apostólica y, en la medida que determine la ley, en el Obispo.
El Romano Pontífice, Vicario
de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra... tiene, en virtud de
su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en
la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente, aún comunicando con
los pastores y los fieles.
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