23 - A
continuación el sacerdote lee la
Epístola , el Gradual y el Aleluya (o el Tracto)20 teniendo
las manos sobre el Misal o sobre el atril, como prefiera, pero siempre de tal modo
que las manos toquen de alguna manera el libro.
Después, juntas las manos ante
el pecho, pasa al medio del altar donde, levantando los ojos a la cruz y
bajándolos luego dice, en secreto: Munda cor meum etc. y Iube Domine, etc.[1][2] 21 con el cuerpo profundamente inclinado pero
sin apoyar las manos en el altar.






