Llamamos "guión" al conjunto de moniciones e indicaciones variables que ayudan a disponer adecuadamente a quienes participan en la celebración eucarística. Y es el "guía" (también llamado "monitor") quien hace uso del guión ejerciendo así un verdadero ministerio de animación. El guía cuenta con el guión pero no puede ser un mero lector; más bien debe decir el guión buscando una verdadera comunicación con la asamblea litúrgica, lo cual supone haber leído y “meditado” lo que está previamente escrito. Esta función (guía y guión) es verdaderamente subsidiaria, pues carece de sentido (tanto el guión como el guía consecuente) en una asamblea suficientemente formada en todo lo atinente a la liturgia y a la celebración; de allí que, en una comunidad más madura, podría prescindirse de este ministerio.