martes, 21 de diciembre de 2010

ARQUITECTURA DEL CUERPO MÍSTICO



En el año 1998 aparece en el mercado un libro titulado Architecture in comunione del arquitecto estadounidense J. Schloeder, cuya actividad profesional está fundamentalmente enfocada a la construcción de edificios religiosos.

Para valorar la importancia de esta obra es interesante destacar que la traducción italiana, del año 2005, tiene su prefacio escrito por Mons. Piacenza, el entonces presidente de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia.
Shloeder obtuvo la licencia de arquitectura en Arizona State University e hizo un Máster en arquitectura en la Universidad de Bath. Es además fundador de Litugical Environs, estudio de arquitectura especializado en proyectos relacionados a la Iglesia Católica. De su experiencia en este campo nace este libro que en su traducción italiana lleva el nombre dell´arquitettura del Corpo Mistico, porque en esta obra busca recuperar el organismo en que debe ser representado con eficacia y armonía las partes del Cuerpo Místico de Cristo. Ya en el primer párrafo queda plasmada la intención del autor: “He iniciado este trabajo porque encuentro superficial, inexpresiva y en general litúrgicamente extravagante la mayoría de las iglesias católicas recientes”.
Durante los últimos años hemos visto cómo la arquitectura sacra ha ido experimentando nuevas soluciones constructivas y estéticas, usos de nuevos materiales y llamativas composiciones espaciales. Esto es algo que tenía que ocurrir de un momento a otro, porque las personas cambian y junto a ellas sus necesidades y su modo de ver las cosas.
Pero esta transformación se debe dar sin que se pierda el sentido, el significado y la razón de ser del edificio. Se da la paradoja de que se realizan iglesias que son grandes ejemplos de arquitectura moderna, pero que no son necesariamente grandes iglesias católicas. Las causa que llevaron al diseño y ejecución de este tipo de edificios son: la incapacidad de parte de algunos miembros de la iglesia para estar al paso del tiempo, el clericalismo, el poco significado que tiene la Iglesia en el mundo moderno, la pobreza intelectual de la arquitectura moderna, la falta de ideas claras por parte del que encarga la obra, la precaria formación religiosa y el iconoclasmo moderno producto del funcionalismo radical.
La consecuencia son edificios carentes de significado que no hablan de la presencia de Dios en el mundo de los hombres, que no anuncian la Encarnación del Hijo de Dios, centro de la espiritualidad cristiana. El edificio debe ser signo visible en el cual está eficazmente presente una realidad invisible, y símbolo de una realidad sobrenatural. Se construyen iglesias sin un rostro y lo peor de todo espacio litúrgicos que muchas veces no se adaptan a las necesidades litúrgicas o generan confusión.
Este libro de Shloeder busca dar una respuesta contemporánea a la luz de los documentos  del Concilio Vaticano II y los escritos posteriores que emanaron de este concilio, en continuidad con la tradición y aplicando principios teológicos y litúrgicos apropiados al proyecto de los edificios sacros. La Iglesia en sentido existencial representa y crea una fractura en el organismo hecho de vida profana y no religiosa: es una zona sacra, un témenos, un recinto en el cual se manifiesta la Divina Presencia. El edificio para el culto y la presencia Eucarística unen la temporalidad con lo eterno, la materialidad con la espiritualidad, la inmanencia con el trascendente. Es decir el edificio mismo sirve de signo de lo eterno, es icona de la Divina Presencia en el banal panorama urbano.

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