martes, 24 de abril de 2012

RELACIONES DE LA PLEGARIA EUCARÍSTICA CON LA TRADICIÓN JUDÍA

Es común entre los estudiosos la convicción de que, en el origen de una comprensión totalmente renovada del tema de la plegaria eucarística, está la tesis que identifica en la tradición judía el contexto en el que situar la búsqueda de la génesis de la  anáfora cristiana. Si en un primer momento la indagación tiende a precisar esta relación prevalentemente en términos de dependencia literaria de la plegaria eucarística respecto de la Oración de bendición que caracteriza de un modo totalmente singular la entera tradición hebrea', las aportaciones sucesivas nos dirigen a un lugar muy diverso: el acento se pone sobre todo en la continuidad de inspiración y de temas de las dos tradiciones, continuidad que se hace posible en particular por la constante referencia de ambas a la palabra4; además, el remitir a la liturgia judía no se queda en algo genérico, sino que se precisa hasta el punto de individuar más en concreto cuales de las plegarias hebreas se configuran como probable fuente de la plegaria eucarística.


No pudiéndonos parar en el análisis de los textos en cuestión', nos limitaremos a resumir cómo se precisa el nexo de la plegaria eucarística con la tradición judía. La insistencia en la continuidad de inspiración religiosa entre las dos tradiciones conduce a poner en primer plano la naturaleza eucarística de la anáfora cristiana. La plegaria eucarística se configura primariamente como expresión particularmente autorizada de ese singular coloquio que nace entre el pueblo salvado y el Dios de la alianza: como oración de alabanza y de acción de gracias enraizada en la historia del amor de Dios que se nos ha revelado en la palabra. También dentro de la comunidad cristiana —en particular en ese momento del todo singular de la fractio pañis— perdura la voz que "hace memoria" a Dios de su amor para que continúe "acordándose" de su pueblo. Dentro de esta perspectiva, que aparece totalmente dominada por la referencia a la alianza, resulta natural que los contenidos de la oración se vayan recogiendo en torno a los grandes acontecimientos en los que progresivamente se ha realizado la manifestación de Dios a su pueblo: en particular, el trinomio, clásico para Israel, de creación-ley-elección es declinado por las comunidades cristianas en términos de Cristo-Espíritu- iglesia. En consecuencia, no sorprende que, también a nivel de estructura, la tradición cristiana relativa a la plegaria eucarística mantenga la fundamental articulación del doble movimiento hecho de acción de gracias/intercesión fraterna: el primer elemento evidencia la fundamental inspiración eucarística y la connotación doxológica de la oración cristiana; el otro evidencia la tensión de comunión que la recorre por dentro, en espera de que el reino se manifieste en plenitud. Desde este punto de vista, el análisis de alguno de los textos de entre los más antiguos —la Didajé en particular '— podría resultar de gran interés ".
F. Brovell

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